¿Eres búho u alondra? Descúbrelo gracias a los ritmos circadianos

¿Eres de los que se levanta con la salida del sol o por contra de los que no ven la cama hasta bien entrada la madrugada?

Tu patrón de sueño determina el cronotipo al que perteneces, un concepto relacionado con los ritmos circadianos y que nos dice el por qué te cuesta madrugar o por qué a las 10 de la noche ya no eres persona.

Los expertos dicen que hay cerca de 2 horas en las que nuestro organismo alcanza su máximo de productividad ¿Sabes cuáles son las tuyas?

La ciencia, gracias a los diversos estudios sobre los ciclos del sueño y la vigilia que ha realizado, ha determinado 2 tipos de cronotipos: alondra y búho.  ¿Quieres saber a cuál de ellos perteneces?

Alondra: Cronotipo matutino. Son los madrugadores, esos que casi no necesitan despertador. Alcanzan su máximo de productividad a mediodía y necesitan meterse a la cama casi tan temprano como se levantan.

Búho: Cronotipo vespertino. Son los trasnochadores, los que tienden a quedarse despiertos bien entrada la noche. A las mañanas, necesitan un camión de bomberos que los remolque de la cama. Alcanzan su máximo de productividad a media tarde.

La realidad es que tan solo el 30% de la población pertenece claramente a uno de estos dos cronotipos. La gran mayoría se considera colibrí, más cercano a ser madrugador o más cercano a ser trasnochador.

La cuestión es que el ritmo de vida de cada uno de nosotros avanza al compás que marca nuestro reloj biológico y es muy difícil, por no decir imposible, llevarle la contraria.

Cómo funciona nuestro reloj interno

Todos tenemos un reloj biológico que controla y regula nuestros ciclos de sueño y de vigilia. Se llama ritmo circadiano.

Este ciclo organiza las funciones biológicas de nuestro organismo de forma regular cada 24 horas. Aunque no es algo propio de los seres humanos. Todos los seres vivos tienen el suyo propio.

Además de regular la actividad hormonal, la cerebral y la regeneración celular también determina los patrones de sueño ya que se basa fundamentalmente en el estímulo de luz.

Cuando hay luz el cerebro mantiene una mayor actividad fisiológica, mientras que en la oscuridad inhibe gran parte de sus funciones, sobre todo entre las 3 y las 6 de la madrugada.

No respetar este ritmo puede traer consecuencias perjudiciales no solo para nuestro organismo sino también para el desempeño de nuestro trabajo.

Qué pasa cuando le llevas la contraria a tu ritmo circadiano

¿Alguna vez has sufrido jet lag? Si es así te habrás encontrado con que no puedes dormir aunque sea de noche, la fatiga no te da tregua y estás un poco desorientado sin saber muy bien qué es lo que toca hacer ahora.

El jet lag también es conocido como disritmia circadiana. Es un claro ejemplo de cómo las necesidades de actividad y descanso con relación al día y la noche se alteran. Por suerte, después de varios días el organismo se reajusta a un nuevo ciclo de luz-oscuridad.

Lo mismo pasa, aunque a menor escala, cuando se produce el cambio de horario de verano a invierno o viceversa.

Nuestro organismo sufre una pequeña desincronización que tiene que solventar poco a poco.

Cuando no respetamos nuestro ritmo circadiano, sometemos a nuestro organismo a un doble sobreesfuerzo, ya que debe mantenerse activo durante la fase de letargo (la noche) e intentar dormir durante la fase natural de actividad (día).

Necesitamos dormir. Pero no solo eso. Además necesitamos hacerlo de noche, respetando nuestro reloj biológico.

¿Sabías que recientes experimentos con ratas (que con humanos no se puede) han demostrado que mueren antes por la falta de sueño que por la falta de comida?

¿Por qué hacemos muchas veces oídos sordos a las señales de alerta que nos manda nuestro organismo?

De cómo los grandes errores pueden evitarse tan solo respetando nuestro reloj biológico

El 24 de marzo de 1989 el petrolero Exxon Valdez vertió más de 40.000 toneladas de hidrocarburos al mar. Alaska vivió esa noche la peor tragedia ecológica de su historia y esta marea negra forma parte de los 10 peores desastres ambientales del mundo.

El petróleo se extendió a través de más de 2000 kms de costa llevándose por delante toda la fauna y flora que se encontraba en su camino. Todavía hoy se siguen investigando las consecuencias de esta catástrofe en el entorno.

La vía de salida del barco estaba cubierta por icebergs, así que el capitán solicitó permiso para salir por la vía de entrada. Pasadas las 23.00h el capitán dejó a dos subordinados a cargo del puente de mando y del timón.

Aunque los vigías advirtieron hasta en 2 ocasiones al tercer oficial de las luces que marcaban el arrecife de coral, éste no se percató de que el barco no había virado a estribor y de que todavía llevaba el piloto automático conectado.

Su cerebro no interpretó ningún peligro en lo que le decían. Apenas había dormido en dos días, muy lejos de las 6 horas seguidas obligatorias de descanso en su trabajo antes de que comenzará su turno de 12 horas.

La conclusión del juicio civil a finales de 1995 fue que la falta de sueño y la deuda de sueño habían sido las causas directas del accidente.

Triste, pero cierto. Y tú,

 

¿Crees que has cometido errores que podrías haber evitado últimamente debido a la falta de sueño? ¿Escuchas a menudo a tu reloj interno o ignoras las señales que te manda?

 


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